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nincastelli22

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Los síntomas incluyen debilidad en los brazos y piernas, visión doble y dificultades para hablar y masticar. Los medicamentos, la terapia y la cirugía pueden ayudar.

La miastenia es una enfermedad autoinmune, crónica, que genera que los músculos se debiliten y se cansen fácilmente.

Sin embargo, es mucho más que un cansancio o fatiga muscular.

“Se trata de una enfermedad autoinmune que se produce porque el sistema inmunológico, de manera errada, genera anticuerpos que provocan daño y destrucción de la unión neuromuscuscular.

Estas estructuras que conectan los nervios con los músculos”, explicó José Manuel Matamala, neurólogo de Clínica Alemana.

El especialista aclaró que las causas gatillantes de la denominada Miastenia Gravis (MG) no están del todo claras. Aunque se cree que la glándula del timo tendría un rol significativo en la génesis de la enfermedad.

“Entre el 10 y el 15% de los pacientes con miastenia presentan un tumor en el timo (órgano pequeño ubicado en la parte superior del pecho, bajo el esternón), casos en los cuales se indica cirugía.

Por otro lado, un porcentaje de paciente sin tumor tímico también puede beneficiarse clínicamente de la resección del timo”.

Síntomas de la miastenia

La miastenia grave se caracteriza por debilidad y fatiga rápida de cualquiera de los músculos bajo el control voluntario.

No existe cura para esta enfermedad, pero el tratamiento puede ayudar a aliviar los síntomas, que generalmente son:

Debilidad de los músculos de los brazos, piernas y cuello.
Visión doble (diplopía), que puede ser horizontal o vertical y que mejora o se resuelve cuando un ojo está cerrado.
Caída de uno o ambos párpados (ptosis).
Dificultades para hablar, masticar, tragar y respirar.

En aproximadamente el 15% de los casos de personas con miastenia gravis, los primeros síntomas involucran los músculos de la cara y la garganta.

Deteriorar el habla. En función de los músculos afectados, la manera de hablar puede sonar suave o nasal.
Provocar dificultad para tragar. Es posible que el afectado se atragante con facilidad, lo que dificulta comer, beber o tomar pastillas. En algunos casos, los líquidos que tragan salen por la nariz.
Afectar la masticación. Los músculos que se usan para masticar podrían cansarse a la mitad de una comida, particularmente si se estaba comiendo algo difícil como la carne.
Cambiar las expresiones faciales.
Aunque esta enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad, es más común en mujeres menores de 40 años y hombres mayores de 60.

Factores que pueden agravar la miastenia grave.
Fatiga.
Enfermedad o infección.
Cirugía.
Estrés.

Algunos medicamentos como betabloqueantes, gluconato de quinidina, sulfato de quinidina, quinina (Qualaquin), fenitoína, ciertos anestésicos y algunos antibióticos.
Embarazo.
Períodos menstruales.

Cómo se diagnostica esta enfermedad

Los expertos aconsejan que las personas estén atentas ante la presencia de algunos de los síntomas mencionados anteriormente y que consulten rápidamente con un especialista.

Para un buen diagnóstico, el médico revisará los síntomas e historia clínica del paciente y llevará a cabo un examen físico.

Además, podría realizar varias pruebas, incluidas las siguientes:

Examen neurológico. El médico puede revisar la salud neurológica por medio de pruebas de reflejos, fuerza muscular, tono muscular, sentido del tacto y de la vista. Coordinación y equilibrio.

Prueba de la bolsa de hielo: Si tienes un párpado caído, el médico podría colocarte una bolsa de hielo en el párpado. Después de dos minutos, el médico retira la bolsa y analiza el párpado caído en busca de signos de mejoría.

Análisis de sangre: Un examen de sangre podría revelar la presencia de anticuerpos anormales que perturban los sitios receptores. Donde los impulsos nerviosos envían señales a los músculos para que se muevan.

Estimulación repetitiva del nervio. En este estudio de conducción nerviosa, los médicos colocan electrodos en la piel que cubre los músculos que se van a examinar.

Los médicos envían pequeños pulsos de electricidad a través de los electrodos para medir la capacidad que tiene el nervio para enviar una señal al músculo.

Con el fin de diagnosticar la miastenia grave, los especialistas examinan el nervio varias veces para ver si su capacidad para enviar señales empeora con la fatiga.

Electromiografía (EMG) de una sola fibra. Este examen mide la actividad eléctrica que hay entre el cerebro y el músculo. Consiste en insertar un electrodo de alambre fino a través de la piel hasta un músculo para examinar una sola fibra muscular.

Diagnóstico por imágenes. El médico puede pedir una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) para verificar si hay un tumor u otra anomalía en el timo.

Pruebas de la función pulmonar: Estos exámenes evalúan si la afección altera la respiración.

Fuente: https://www.osinsa.org/2022/07/22/miastenia-una-enfermedad-que-debilita-los-musculos-y-afecta-la-comunicacion/

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El secretario General de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (ATSA) filial Chaco, Adrián Bellomi, en contacto con Radio Facundo Quiroga habló sobre el paro de cuatro horas por turno. “Convocamos a todos los trabajadores de clínicas, sanatorios, hospitales de comunidades, servicios de emergencias, centros de diagnósticos, entre otros a movilizarse el 1 y 2 de julio con duración de 4 horas por turno”.

   

Gentileza Radio Facundo Quiroga

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Para celebrar el Día de la Tradición se eligió el 10 de noviembre, la fecha de nacimiento del escritor José Hernández, autor de “El gaucho Martín Fierro” y “La vuelta de Martín Fierro"...
A 187 años del nacimiento del autor que marcó un antes y un después en la literatura argentina, con su obra "El gaucho Martín Fierro", en honor a su natalicio, celebramos cada 10 de noviembre el "Día de la Tradición".
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El primer análisis global de apoyo legal para los trabajadores clasifica 181 respuestas gubernamentales a la pandemia, con Argentina encabezando el ranking en cuanto al apoyo otorgado a los trabajadores durante la pandemia.

Poco más de la mitad de los gobiernos estudiados reconocen al COVID-19 como una enfermedad ocupacional a través de un proceso regulatorio formal.

Un nuevo estudio global de UNI Global Union y la Confederación Sindical Internacional (CSI) ha encontrado que el 98 por ciento de los trabajadores del mundo no reciben el subsidio de enfermedad, el reemplazo de salario y los beneficios sociales que necesitan para soportar los impactos del COVID-19.

El informe, COVID-19: Una enfermedad ocupacional: donde los trabajadores de primera línea están mejor protegidos, analizó y clasificó los niveles de compensación laboral, programas de seguridad social y sistemas de salud pública en 181 jurisdicciones nacionales y regionales. Esto incluyó 124 países, así como 37 estados de EE.UU., 13 provincias y territorios canadienses y siete estados australianos.

Los cinco primeros países del informe fueron Argentina, seguido de Austria, Suecia, Francia y España.

Las diez jurisdicciones mejor calificadas en el estudio, que incluyeron Argentina, Massachusetts, New Hampshire y NuevaJersey, brindan el mejor apoyo para los trabajadores afectados por COVID-19. Sin embargo, estas jurisdicciones representan solo el 2 por ciento de la población activa mundial, lo que deja a la gran mayoría de los trabajadores con provisiones y beneficios limitados si se ven afectados por el virus.

Un poco más de la mitad (98 jurisdicciones) reconocen el COVID-19 como una enfermedad ocupacional a través de un proceso regulatorio formal, que permite a las personas que han contraído el coronavirus en el trabajo acceder a protecciones y derechos sociales, como el subsidio de enfermedad, la atención médica y el reemplazo de salario que de lo contrario les sería negado. Este reconocimiento es particularmente importante para los trabajadores que sufren de COVID prolongado y otras complicaciones persistentes por la enfermedad.

Sin embargo, incluso cuando se reconoce que COVID-19 es una enfermedad ocupacional, los gobiernos a menudo niegan injustamente los beneficios porque los trabajadores no pueden demostrar que contrajeron el virus en el trabajo. Para remediar este problema, algunas jurisdicciones (6 por ciento de las examinadas) han adoptado presuntas leyes o políticas, lo que significa suponer que la enfermedad se contrajo en el trabajo. Este paso crítico elevó las respuestas de estos países a la pandemia a lo más alto del ranking.

Christy Hoffman, Secretaria General de UNI Global Union, dijo:

“Los gobiernos le están fallando a los trabajadores de primera línea que apoyan a nuestras comunidades durante la pandemia al obligarlos a asumir las cargas físicas, psicológicas y financieras del COVID-19 por su cuenta. Estos trabajadores, a menudo mujeres, migrantes y trabajadores de color, no deberían tener que elegir entre su salud personal y su salud financiera. El reconocimiento de COVID-19 como una enfermedad ocupacional junto con la calificación automática de beneficios para los trabajadores de primera línea ayudará a garantizar que los trabajadores tengan las mejores oportunidades de obtener los beneficios y la compensación que merecen”.

Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI, dijo:
“No podemos dejar que los trabajadores de primera línea se queden sin protección social. Una recuperación resiliente necesita un nuevo contrato social, que brinde a los trabajadores la mejor oportunidad posible de obtener los beneficios y la compensación que merecen, con un Fondo Mundial de Protección Social como primer paso hacia los derechos universales. Para ello, hacemos un llamado a la Organización Internacional del Trabajo para que reconozca con urgencia al COVID-19 como una enfermedad ocupacional, como parte del impulso para hacer de la salud y seguridad ocupacional un derecho fundamental ”.